Para 2030 la UE se fija una cuota del 32% de energías renovables

Tras la larga negociación que hubo entre el Parlamento Europeo, la Comisión y los Gobiernos de los 28 se ha llegado a un acuerdo sobre la directiva de energías renovables. Esta directiva debe servir de guía para transformar el sistema energético europeo en los próximos años. El acuerdo final ha afirmado que el 32% de toda la energía consumida en la UE en el año 2030 deberá ser de origen renovable.

Según fuentes del Parlamento Europeo, este acuerdo también incluye la creación de un fondo para el desarrollo de energías renovables, con la finalidad de que sea de ayuda para las comarcas carboneras de Europa. En esta lucha contra el cambio climático, el carbón se posiciona como la peor forma de generar electricidad, esto es debido a los gases de efecto invernadero que expulsa en el momento en que se quema.

Aunque este acuerdo es beneficioso, también cabe destacar que ha habido factores en la historia de las energías renovables que no lo han sido tanto, como el impuesto al sol, cosa que Greenpeace está luchando por eliminar. Sin embargo, tanto estas como otras asociaciones esperaban que el acuerdo fuese de un porcentaje algo más elevado del 32%, aunque de todas formas, lo valoran como algo más positivo que negativo.

Objetivo del acuerdo

El objetivo principal de establecer este 32% de energías renovables para 2030 es llegar a un punto de entendimiento entre los Gobiernos de los 28 y el Parlamento Europeo. Actualmente, la cuota europea de energías renovables es del 17%. De esta forma, además de la meta concreta, también se hará una revisión en 2023 con tal de ver que este acuerdo se pone en práctica en la medida de lo posible.

Debido a la oposición de los Gobiernos desde el principio de la negociación del acuerdo, no se ha logrado incluir objetivos individuales para cada uno de los Estados. Estos objetivos ponen mucha presión sobre los Gobiernos, ya que se tienen que ir examinando con tal de saber si van cumpliendo las metas establecidas. Por su parte, la Comisión elabora informes sobre los esfuerzos que realizan cada país y lo que contribuyen al objetivo fijado para el año 2030.

El comisario de Energía y Medio Ambiente de Bruselas ha afirmado que “Este acuerdo es una victoria duramente trabajada para desbloquear el verdadero potencial de la transición de Europa hacia una energía limpia. Esta nueva ambición nos ayudará a cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y se traducirá en más empleos, facturas energéticas más baratas para los consumidores y menos importaciones de energía”.